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PARTIDO SOCIAL CRISTIANO: ¡PROGRESO EN LIBERTAD!

Desde 1951, el Partido Social Cristiano del Ecuador ha sido una fuerza inquebrantable en la vida política y social de nuestra nación. Durante 74 años, hemos desempeñado un papel crucial en la conformación del tejido político y social del país, siendo testigos y actores del cambio y la evolución de nuestra patria.

El objetivo y el accionar del PSC se fundamentan en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, representada en las encíclicas. Esta doctrina, en lo económico y social, se sintetiza en la Economía Social de Mercado y en la opción preferencial por los pobres. El PSC defiende la vida, la libertad y la prosperidad colectiva, dentro de una visión humanista, pluralista y solidaria.

Desde el mismo momento de nuestra fundación, el compromiso ha sido inamovible: transformar y mejorar el bienestar de todos los ecuatorianos. El camino al desarrollo es el camino al bien común, que no es otra cosa que hacer realidad los sueños de los ciudadanos y especialmente de los más pobres. Para convertir la prosperidad en realidad, se debe conciliar el interés individual con el colectivo.

En cuanto a la seguridad, nuestro pilar más firme: la seguridad es el primer deber del Estado y el primer derecho del ciudadano. No habrá seguridad sin una política de Estado firme, integral y permanente. Impulsamos la derogación de leyes pro delincuenciales, el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, y la sanción a jueces y fiscales que favorezcan a criminales. La delincuencia tiene causas, pero la ciudadanía no tiene por qué tolerar sus efectos.

Desde el ámbito económico, defendemos un sistema que promueva la iniciativa privada con responsabilidad social, alejado de modelos económicos extremos que nunca han tenido éxito. Creemos en el equilibrio entre Estado y empresa privada; entre teoría y pragmatismo; entre crecimiento económico y justicia social; entre intereses nacionales y globalización; y entre desarrollo y medio ambiente.

 

Esa es la única y verdadera revolución: la revolución del bienestar colectivo. El Estado nunca reemplazará al mercado y el mercado jamás asumirá la función social del Estado.

En resumen, el Partido Social Cristiano del Ecuador no es solo una entidad política, sino un compromiso vivo y resiliente con la prosperidad de nuestra nación. A lo largo de nuestra historia, hemos demostrado una dedicación inquebrantable hacia el bienestar de todos los ecuatorianos, y continuamos avanzando con una visión clara y un propósito firme. Invitamos a todos los ciudadanos a unirse a nosotros en este viaje, pues juntos, con unidad y determinación, podemos alcanzar el Ecuador que todos soñamos.

NUESTROS PRINCIPIOS

Desarrollo, Bien Común y Prosperidad

El camino al desarrollo es el camino al bien común, que no es otra cosa que hacer realidad los sueños de los ciudadanos y especialmente de los más pobres. Para convertir la prosperidad en realidad, se debe conciliar el interés individual con el colectivo.

 

El Estado es laico, lo que significa libertad de credo, pero no ausencia de credo. El objetivo y el accionar del PSC se fundamentan en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, representada en las encíclicas. Esta doctrina, en lo económico y social, se sintetiza en la Economía Social de Mercado y en la opción preferencial por los pobres. El PSC defiende la vida, la libertad y la prosperidad colectiva, dentro de una visión humanista, pluralista y solidaria.

 

El Estado y la empresa privada tienen roles distintos pero irremplazables. El totalitarismo de uno u otro es inaceptable. Creemos en un Estado inversor, no derrochador; que gaste poco, invierta mucho y actúe con eficiencia y justicia social. El mejor aliado del ciudadano es la empresa privada nacional e internacional, en una relación responsable, honesta y eficaz.

Eficacia y Solidaridad

Se puede y debe ser eficiente y solidario al mismo tiempo. Un Estado eficaz debe saber que su principal deber es atender lo social, pero que, para lograrlo, debe resolverse lo económico.

Nos distanciamos de los extremos ideológicos, promoviendo una visión en la que eficiencia y solidaridad coexisten en armonía. Una nación puede ser económicamente competitiva sin sacrificar su tejido social.

El Presupuesto General del Estado debe ser una herramienta de desarrollo colectivo, no un simple listado de gastos burocráticos excesivos, subsidios injustos y deuda pública que crece exponencialmente. Los subsidios deben mantenerse exclusivamente para sectores afectados por una economía evidentemente distorsionada. La impuestomanía frena el crecimiento, afecta la competitividad y empobrece al ciudadano. Los impuestos deben cobrarse con eficiencia y firmeza, sin crear nuevos ni subir los existentes. La mejor manera de aumentar la recaudación es promoviendo la inversión, la producción y el empleo.

Economía Social de Mercado

Defendemos un sistema que promueva la iniciativa privada con responsabilidad social, alejado de modelos económicos extremos que nunca han tenido éxito. Creemos en el equilibrio entre Estado y empresa privada; entre teoría y pragmatismo; entre crecimiento económico y justicia social; entre intereses nacionales y globalización; y entre desarrollo y medio ambiente. Esa es la única y verdadera revolución: la revolución del bienestar colectivo.

Sin inversión no hay producción, y sin producción no hay empleo. Para garantizar el crecimiento de las actividades productivas se necesita, indispensablemente, confianza, seguridad jurídica y certeza de que se cumplan las leyes y los contratos.

Hay que promover y lograr inversión nacional y extranjera a base de generar confianza y seguridad jurídica, lo que incluye el arbitraje internacional. Debe mantenerse la dolarización, sin perjuicio de evitar la inflación.

El empleo es un derecho irrenunciable, pero es consecuencia indiscutible de la inversión y producción. Y un empleo justamente remunerado es la base de la prosperidad.

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